Europa saca los colores al uso del euskera

Editorial DEIA

LA preocupación por la situación del euskera, sobre todo en cuanto a su utilización real y la garantía del derecho a su uso -cuestiones que comprometen seriamente su futuro- y la demanda de que se pongan en marcha mecanismos y políticas proactivas que protejan el desarrollo de la lengua vasca son reivindicaciones históricas de los diferentes organismos euskaltzales y cuentan con el consenso generalizado de la sociedad vasca. Sin embargo, diversos agentes, incluidos partidos políticos que han tenido responsabilidades de gobierno tanto en el Estado español y Nafarroa como recientemente en la CAV, a menudo han despreciado estas constataciones tachándolas de catastrofistas o reduciéndolas a meras obsesiones nacionalistas. Ha tenido que ser de nuevo el Consejo de Europa el que ponga los puntos sobre las íes. Y sus conclusiones coinciden plenamente con la opinión de que diversas administraciones no están cumpliendo con su obligación de defender el bilingüismo en Euskal Herria. El último nforme del comité de expertos del Consejo de Europa sobre el cumplimiento

de la Carta europea de lenguas minoritarias es, en este sentido, contundente: el Estado español no tiene establecidas medidas suficientes para la protección y promoción del euskera. El documento indica dos ámbitos en los que estas lagunas son especialmente sangrantes, como son la administración pública estatal y la justicia, donde "el euskera sigue siendo raramente utilizado en los procedimientos", advierte. Aunque el documento también hace hincapié en la necesidad de mejorar en la protección del uso de la lengua vasca dentro de las competencias propias de la CAV -Ertzaintza y Osakidetza, principalmente-, la crítica se centra en dos ámbitos que conviene resaltar. Uno son los servicios públicos gestionados por empresas privadas, donde el organismo europeo critica que el conocimiento de euskera no se tenga en cuenta para contratar personal o dar servicios e insta a las autoridades "a insertar en las licitaciones la obligación del uso del euskera". La mayor crítica se la lleva, cómo no, Nafarroa, donde no se respetan los criterios europeos de protección ni en los servicios públicos, ni en educación, ni en los medios de comunicación y donde exige un canal de televisión y una emisora de radio en euskera. Lo dice Europa, para vergüenza de muchos.