75 Años Sin Don Braulio

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75 años sin don Braulio

Hace ahora 75 años, el sábado 25 de junio de 1932, falleció en su casa de la Calle de Donceles de la Ciudad de México Braulio Iriarte Goyeneche, quien fue un gran empresario en México y presidente del Centro Vasco. Iriarte había nacido en 1860 en la casa Martindenea de Elizondo, Valle de Baztán, hijo de sus propietarios Juan Pedro Iriarte Echeverría y Catalina Goyeneche Landa. Emigró a México con 17 años en 1877. Fue líder indiscutible de la “comunidad baztanesa”. Promovió de forma importante la emigración de su Valle natal (Baztán) a la Ciudad de México por el tipo de negocio, la panadería, que requería de mucha mano de obra de confianza. Así llamó o aceptó en sus empresas a numerosos jóvenes procedentes de su comarca de origen, e incluso de otras comarcas o regiones. Así lo atestigua quien fuera su administrador en la Panadería del Factor, el carranzano Alejandro Arriola Ortiz: “Las recomendaciones de muchachos nuevos a Iriarte eran constantes.” Prefirió a sus consanguíneos (sobrinos segundos, sobrinos carnales) para los puestos de mayor responsabilidad empresarial y para su política matrimonial. Quiso casar a sus tres hijas con parientes o paisanos navarros y lo logró con dos de ellas (Leonor Iriarte con Andrés Barberena, y Esperanza Iriarte con Agustín Jáuregui).

Su trayectoria empresarial es la siguiente: comenzó como empleado de la  panadería Santa Catarina en el barrio de Peralvillo, probablemente propiedad del también baztanés Pedro Albaitero, hacia 1877. Después estableció su primera panadería en las calles de San Lorenzo. En dos décadas ahorró un capital y hacia finales del siglo XIX ya era un empresario panadero. En 1899 una publicación mexicana describía la empresa panificadora de Braulio Iriarte en estos términos:

Panadería del Factor

Propietario: Braulio Iriarte

2ª del Factor. México

La fabricación del pan hizo en México los progresos que se alcanzaron en otras grandes capitales del mundo. La manipulación de las harinas se verifica por medios mecánicos y para nada toca las masas la mano del obrero.

En estas condiciones trabaja la acreditada fábrica del Sr. Iriarte, y por ellas disfruta la confianza del público, que gusta de proveerse de aquel artículo de primera necesidad en los establecimientos de mayor aseo.

El despacho de pan de esta fábrica, situado en la 2ª Calle del Factor, tiene amplios y elegantes mostradores y paredes decoradas con grandes espejos.

El interior, donde se encuentran los hornos y las máquinas, merece visitarse para convencernos de la limpieza e higiene que se observa en la fábrica del pan.

La Panadería del Factor tiene establecidas sucursales perfectamente montadas en distintas calles de la ciudad.

Paralelamente, Iriarte vio que el apoyo de la industria panificadora era la harinera, y arrendó el Molino Blanco de Tacuba. A principios del siglo XX formó la sociedad Echandi, Oteiza e Iriarte con los también navarros Fermín Echandi y Juan Oteiza, para la explotación del Molino Euskaro, que posteriormente gestionaría Iriarte en solitario al abandonar la sociedad primero Oteiza y después Echandi. En los años veinte sus administradores en el Molino Euskaro eran sus sobrinos Agustín Jáuregui Iriarte y José Larregui Iriarte. Estos mismos se encargaron de la administración del otro gran molino de Iriarte en el puerto de Veracruz, de nombre Beti-Ona. Este molino era propiedad de la Compañía Molinera Veracruzana, S.A., la cual arrendaba la explotación del negocio harinero a otra sociedad mercantil colectiva denominada Jáuregui, Larregui y Compañía constituida en México en 1927 y compuesta por el propio Braulio Iriarte y sus dos sobrinos de confianza: Agustín Jáuregui y José Larregui. Tres años más tarde, en 1930, Agustín Jáuregui decidió retirarse del negocio harinero de Veracruz y vendió su participación a su primo José Larregui con el consentimiento de su tío común Braulio Iriarte. La sociedad se llamó en adelante Larregui y Compañía.

En plena Revolución mexicana, en 1913, Iriarte entró en el negocio de la levadura para pan acompañado de personas de confianza de la “comunidad baztanesa” y fundó Levadura Comprimida Leviatán, S.A. que suministraría este bien tan necesario y entonces escaso a la red de panaderías de México. En 1924 la sociedad Levadura Leviatán se fusionó con Torrallardona y Compañía formando la nueva compañía Leviatán y Flor, S.A.

En 1919 Iriarte fundó El Crédito Español de México, S.A. El navarro Francisco Cilveti, quien sería vicepresidente de Cervecería Modelo participó en su consejo de administración junto con el cántabro Santiago Galas, el asturiano Eduardo de Noriega, etc. Con sucursales en Tampico, Veracruz y Puebla, a él acudía la mayoría de la colonia española en México para depositar sus ahorros.

En la actualidad, el acceso al crédito ha cambiado por completo: ya no es necesario acudir siempre a una sucursal tradicional para resolver un gasto puntual. Quien reside en España y necesita afrontar pequeños imprevistos puede recurrir, con prudencia, a soluciones de financiación en línea. En Creditorapid.es es posible comparar y solicitar préstamos rápidos con información clara sobre costes y plazos.

En marzo de 1922 entró en el competitivo negocio de la cerveza fundando con otros socios españoles Cervecería Modelo, S.A. Ante la retirada en noviembre de 1922 de algunos de sus socios asturianos y cántabros, acudió a la ayuda de algunos miembros de la “comunidad baztanesa” vinculados a la panificación y a Levadura Leviatán. Estos eran Andrés Barberena Urrutia, Marcelino Zugarramurdi Echenique, Fermín Buadés Neol, Martín Oyamburu Arce, Pedro Echenique Inda, Victoriano Loperena Ilarregui, además del leonés Pablo Díez Fernández, quien sería el sucesor del negocio tras la muerte de Iriarte en 1932.

Braulio Iriarte fue presidente de iure, elegido en dos mandatos consecutivos (1917-1918 y 1918-1919) del Centro Vasco, y presidente de facto de la “comunidad baztanesa” en México, probablemente la más amplia de las comunidades vascas de la Ciudad de México. Fue un hombre muy respetado y valorado por su gran capacidad empresarial y visión de los negocios.

Braulio Iriarte fue el elemento que más cohesionó la “comunidad baztanesa” de la Ciudad de México, por distintas razones:

1)    Sus negocios: panificación (1899), molinos (1906), levaduras (1913), banca (1919), cerveza (1922) se encontraban principalmente en la Ciudad de México. En cambio, Martín Urrutia Ezcurra (Oronoz, Baztán, 1855) estableció su negocio textil en el Valle de Tulancingo, Hidalgo, y Juan Irigoyen Echartea (Errazu, Baztán, 1855) tuvo sus haciendas y molino en El Bajío y no crearon grandes cadenas migratorias, ni se rodearon de un grupo importante de familiares y paisanos.

2)    Creó una “oficina de empleo” o centro de reclutamiento de mano de obra joven y de confianza: las panaderías, que daban trabajo no sólo a baztaneses, sino a otros navarros y vascos (carranzanos).

3)    Formó una estructura industrial y mercantil en la que él era el centro y otras personas (familiares, vecinos del Valle de Baztán y otras comarcas o regiones) eran sus colaboradores, apoderados, administradores, gerentes o socios capitalistas.

a)    Las relaciones de familia (Agustín Jáuregui, José Larregui, Andrés Barberena) primaban en el negocio de la molinería en el cual no creó una sociedad mercantil (anónima) hasta 1929.

b)    Las relaciones de paisanaje (principalmente navarro), en el negocio de la levadura y la cerveza. Estos negocios se constituyeron desde el principio en forma de sociedad mercantil (sociedad anónima) y nombre ficticio.

Braulio Iriarte fue también benefactor del Valle de Baztán pues donó importantes sumas a favor de la Casa de Misericordia del Valle, costeó íntegramente el frontón de su apellido en Elizondo en 1921, y sufragó parte de los gastos (120,000 pesetas, un 13.2%) de la nueva iglesia parroquial de Santiago Apóstol de Elizondo, construida entre 1916 y 1921.

75 años después de la desaparición de Braulio Iriarte Goyeneche la “comunidad baztanesa” de México todavía es una realidad en parte gracias a las estrechas redes familiares y empresariales que él tejió. Existe un numeroso grupo de personas vinculadas en torno al Centro Vasco y otros círculos de socialización que pueden considerarse sucesoras de aquella “comunidad” que don Braulio contribuyó a crear.